¿Brotes verdes en la opinión pública?
10 de abril de 2017

La última encuesta mensual de Observatorio Electoral Consultores, realizada en la última semana de marzo (1083 casos telefónicos, ámbito nacional, relevamiento entre los días 25 y 27 de marzo) muestra un dato nuevo. En la pregunta sobre percepción económica personal, hubo un aumento de quienes dicen estar mejor que antes: 19,6% responde de esa forma, mientras que 33,9% dice estar igual y 43,6% peor. Respecto de la medición de fines de febrero, aumentó en 6 puntos porcentuales el grupo de los que sienten "brotes verdes" y cayó en 5 puntos el grupo de quienes ven ramas secas. Este último grupo sigue predominando, pero por primera vez desde que asumió Macri, hubo una mejora en este indicador clave.

Simultáneamente, hubo un deterioro en el indicador de las expectativas de mediano plazo. A la pregunta de cómo cree que será para el país el 2017 económico respecto del 2016, un 34,5% responde que será mejor, un 25,6% que seguirá igual, y un 37,2% cree que estaremos peor. Ahí hay un descenso de diez puntos respecto de la medición de diciembre: tres meses atrás, 44% creía en una mejora por venir.

Mientras tanto, en materia de expectativas económicas personales y familiares, un 26,2% cree que en 2017 terminará mejor que en 2016,  33,7% que terminará igual, y 37,1% que empeorará. Un optimismo moderado, a mitad de camino entre las expectativas para el país y la percepción personal actual.

¿Cómo interpretar la mejora (moderada) de los datos de percepción personal actual, en paralelo con la morigeración de las expectativas nacionales? Hay que destacar, en primer lugar, que los que dicen estar hoy mejor votaron por Macri en 2015 -casi en su totalidad- y viven mayoritariamente en el interior del país. Es decir, que se trata de un sector de la sociedad que podría estar recibiendo el impacto positivo de algunas economías regionales y actividades ligadas al campo, o verse influido por el mensaje del gobierno, que está orientado a explicarle a la sociedad que la economía ya comenzó a ponerse en marcha. 

Por otra parte, la morigeración de las expectativas sociales sobre 2017 es consistente con lo que arrojó el primer trimestre: la sociedad está, también, actualizando su pronóstico. Esto no es malo, ya que las altas expectativas son siempre un riesgo. Y confirma la naturaleza del desafío que el gobierno tiene por delante: es la política, y no un milagro económico, lo que le permitirá hacer frente a las elecciones