Argentina: se definen las coaliciones para 2015

Por Julio Burdman

2015 es el año de las elecciones presidenciales más expectantes en mucho tiempo. Para un país con un legado de inestabilidad y ciclos políticos breves, los 12 años de kirchnerismo constituyen el gobierno más prolongado de su historia democrática. Por esa razón, a medida que se acerca el fin del actual gobierno, tanto feligreses como detractores de Néstor y Cristina Kirchner van cobrando conciencia de que se aproxima el fin de una era. Con todos los interrogantes e incertidumbres que ello supone.

Es así que, para analizar las elecciones que vienen, en las que se redefinirán varios términos de la política nacional, no alcanza con medir las chances de los aspirantes presidenciales en danza. El proceso es más complejo que ello y, antes que los nombres de los individuos, ahora es momento de establecer cuáles serán las coaliciones políticas que competirán. Porque a pesar de que hay tendencias en marcha, no está todo dicho.

Hay que tener en cuenta que en todas las elecciones presidenciales que se celebraron en Argentina desde la democratización (con excepción de la primera, la de 1983), se impuso el candidato que contaba con la coalición más grande. El que había desplegado el frente electoral más amplio, y la mejor oferta territorial. En 2015 tenemos un oficialismo peronista que, pese al desgaste lógico de tres presidencias consecutivas, se mantiene unido y fuerte. En ese espacio, el precandidato más probable hoy es Daniel Scioli, pero no el único, y falta que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner diga si va a apoyarlo a él, o a otro: eso será decisivo. Y en el campo de la oposición no peronista, es esperable que algunos partidos hoy en competencia concreten una alianza electoral en los próximos meses. 

Mi pronóstico es que el partido centroderechista PRO, que lidera el alcalde porteño Mauricio Macri, va a lograr un acuerdo con la Unión Cívica Radical y otras fuerzas más pequeñas para conformar un frente opositor no-peronista (o "con poco peronismo", habida cuenta de que hay dirigentes de origen peronista en el macrismo). En ese espacio, el candidato más probable sería el propio Mauricio Macri. Pero esa alianza no es segura, ni será sencilla. La experiencia muestra que Macri es capaz de desestimar una jugada racional, con tal de que no le impongan otros criterios, y los radicales, grandes negociadores, pedirán todos los lugares que puedan debajo de la candidatura presidencial. De todos modos, ese parece el movimiento lógico, a medida que el oficialismo demuestra su arraigo y resiliencia y que el peronista opositor Sergio Massa, sin partido pero con habilidad política, se abre camino en medio de la confusión. 

Esos son los tres espacios que hoy pujan por organizar la oferta electoral con vistas a la sucesión de Cristina Fernández de Kirchner. La baja de los precios del petróleo relaja la presión sobre el dólar, y muchos economistas comienzan a predecir un año sin grandes sobresaltos, lo que fortalece la probabilidad de que el peronismo kirchnerista haga sentir su peso territorial. Si, a modo de reacción, el no peronismo se alinea detrás de Macri, Massa deberá repensar su estrategia. Y, en ese caso, la decisión de Massa será uno de los ingredientes centrales de la trama electoral. 


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