Lo que viene después de octubre
12 de junio de 2017

Ya está en todos los diarios: después de las elecciones de octubre, el gobierno nacional va a relanzar un conjunto de medidas para mejorar la competitividad de la economía argentina. Ello incluye una racionalización de la administración pública, ajustes macroeconómicos e incentivos para las empresas. 

El puntapié será un autoajuste del funcionariado: se van a eliminar ministerios, secretarías, subsecretarías y direcciones. Emilio Monzó va a ser lo mismo en la Cámara de Diputados. Y todos los sectores que responden directamente a la Rosada seguirán el mismo mandato. Cuando gobernaba la Ciudad, la estrategia de ajuste administrativo era cortar ramas enteras del organigrama: se eliminaba un área con todo lo que colgaba de ella. 

Estos recortes tal vez no vayan a tener demasiado impacto en el PBI, pero se busca dar ejemplo y crear un clima. Que se expanda hacia el mundo privado. No es el fin del "gradualismo" sino un primer paso hacia la aceleración. Se trata de velocidad.

La decisión de acelerar está tomada. Y todas las medidas dependerán fundamentalmente del Ejecutivo, sin demasiada necesidad del Congreso. El Presidente quiere reducir varios puntos de déficit fiscal en 2018, y ya no solo uno. Lo que definirán las elecciones, en todo caso, es la tasa de velocidad. Si Cambiemos gana en la provincia de Buenos Aires y produce un balance victorioso a nivel nacional, Macri pisará todo lo que pueda el acelerador. Si los resultados son parciales o negativos, algo se intentará. Pero las restricciones serán otras..

En caso de una derrota, el problema de Macri no será solo la falta de apoyo popular para la austeridad: lo que habrá enfrente será un Congreso más activo. Los bloques peronistas que cooperaron con Macri en la primera mitad del mandato ya no lo acompañarán. Y si Cristina Kirchner llega al Senado como ganadora, seguramente querrá usar a fondo los recursos legislativos para revertir las medidas de política económica. O para incidir en la administración del Banco Central, como hizo el famoso Grupo A en 2009. Por eso, para Macri el triunfo electoral es una condición necesaria. Y por eso, la orden impartida es armar y potenciar Cambiemos en todo el país: la nacionalización de la campaña es irreversible.